Charlas con Ixtab

TEXTOS ILUSTRADOS DE CHARLAS CON IXTAB

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CHARLAS CON IXTAB.

Últimamente charlo demasiado con Ixtab*.

Ella trata de convencerme de que no es para tanto, de que es honorable, pero yo hace tiempo que di mi palabra de no tratar de repetirlo.

Ya sabéis, por la gente, que aunque dudes si les importas, en el fondo de tu corazón, sabes que te quieren…A su manera, más o menos egoísta, pero te quieren.

Igual que el sol sale todos los días, todos los días Ixtab me guiña un ojo para seducirme. Es mucho más hermosa de lo que muestran los iconos de los mayas y me hechiza con su atractiva mirada de ojos negros y luz lejana. Me promete algo que no alcanzo en esta vida: felicidad.

Alguna vez rocé con los labios esbozando una sonrisa eso que llaman ser feliz…pero es un sentimiento huidizo, desconfiado, travieso…como un duende.

Mi vida es un paraje remoto que a veces no reconozco como propio. De hecho, no hace mucho, desenterré un total de ocho años de recuerdos perdidos, o más bien, enterrados en el fondo de mi memoria por el dolor. Y ahora, me da miedo sentir. Me da miedo, pero soy humana y siento.

Qué curioso esto de ser humano, nacer siendo persona es como una broma pesada. Te dota de un poder que el resto de los seres vivos supuestamente, no poseen, el del pensamiento lógico, el de los sentimientos con fundamento afectivo, el de los recuerdos, el habla, la pasión, el deseo… Vaya! Acabo de darme cuenta de que el poder se multiplica ¿o tal vez se divide?…en muchos más.

Ser persona, además puede dotarte de una crueldad extrema y no siempre hacia los demás, a veces, hacia ti mismo.
Y, si no hay nada más doloroso que convivir con la sensación cierta o equivocada de vivir con el sentimiento verdadero o falso, de que los demás no te quieren, de que para ellos no eres importante. Cuánto más terrible es no amarse a sí mismo.

Puedo engañar al mundo si quiero con una eterna sonrisa y sin embargo, mis ojos no pueden mentir y se visten siempre de un halo de tristeza, que algunos interpretan como misterio.

Ixtab no, ella se pierde en la expresión de mis ojos y me regala rosas negras porque sabe que son mis favoritas. Me tiende su mano y, aunque a veces la rozo con la punta de mis dedos, al final siempre la rechazo, bajo mis párpados, suspiro y me resigno a seguir viviendo confiando en que todo irá mejor con el paso del tiempo. En que desaparecerá esta sensación de que me muero por dentro y la sonrisa de mis labios algún día no contradecirá a mi mirada triste y sombría.

Siempre, desde niña, tuve esa mirada, quien me conoce bien, lo sabe. Durante años ni siquiera supe por qué y ahora que tomé consciencia de ello, es un ejercicio de tremenda valentía el despertarse por la mañana y vivir con ello. No hay nada más terrible que aceptar unas vivencias teñidas de dolor, desamor y vacío.

Vacío, sí, eso es lo que siento. Un terrible y aplastante vacío.

Nunca estoy conforme con mi realidad. Me es imposible disfrutar de los momentos de placer que me ofrece mi existencia, de mis cualidades, de mi valor como persona….Nunca soy suficiente para mí, y ese hecho, imposibilita que sea suficiente para otros.

¿Cómo tener valor para los demás si para ti mismo no eres nada?

Pero algo está cambiando dentro de mí y me advierte de una esperanzadora realidad:

Al menos ahora reconozco la causa de tanto dolor almacenado y contenido. Al menos ahora tengo armas para combatir el frío de la ausencia de amor. De ese amor que busco con desesperación casi enfermiza y al que no le abro la puerta casi nunca porque no encuentro el momento adecuado para hacerlo. A veces, pierdo las llaves, a veces, se empaña la mirilla y tengo miedo de que vengan a hacerme daño y no me atrevo a abrir. A veces, simplemente, no puedo corresponder a la llamada porque en ese momento tengo que atender cosas más importantes.

¿Quién sabe? Tal vez no entiendo el idioma del amor y ese es el resumen de todo lo que sucede.

En cualquier caso, mientras pueda, seguiré luchando por mi vida, aunque a veces me cueste respirar y por un momento me sienta sucumbir a los encantos de Ixtab.

Nadie dijo que tuviera que ser fácil. Hay quienes aseguran que este mundo es el infierno del que tanto hablan y no faltan razones para creer que, tal vez, sólo tal vez, puedan estar en lo cierto.
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*Ixtab es la diosa del suicidio y esposa del dios de la muerte, Chamer, en la mitología maya. También era la divinidad de la horca. En la tradición maya, se consideraba el suicidio como una manera extremadamente honorable de morir, a un nivel similar al de las víctimas humanas de sacrificios, guerreros caídos en batalla, mujeres muertas de parto, o sacerdotes.

Ixtab era comúnmente representada como un cadáver parcialmente descompuesto con los ojos cerrados, colgando de un árbol. Su papel como divinidad era el de proteger a los suicidas, acompañándolos y guiándolos a un paraíso especial. A este papel se le llama psicopompo o guía de almas.

Debido a su popularidad, algunos documentos históricos proponen la teoría de que el culto a Ixtab impulsó a la gente de América Central en los tiempos mayas a suicidarse antes que enfrentarse a la humillación, enfermedad, o desgracia, creando una ola de suicidios entre la gente de casta alta, de manera similar al seppuku en la tradición japonesa.

DEDICATORIA DE CHARLAS CON IXTAB
“Dedicado a todas esas personas, que en su desesperación por no encontrar otra salida a sus problemas económicos o personales, se están quitando la vida.

Ojala su alma pueda descansar en paz.

Ojala otros entiendan que hasta en el día más triste y oscuro puede haber un momento de alegría y un rayo de luz que les guie para luchar por sus vidas, el bien más preciado que tenemos”.

Nota: Tanto el texto como las ilustraciones son originales de Roxana Palacio Platero y se encuentran registrad@s en el Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid.

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